Muchas veces no somos conscientes de lo bueno que es y lo bien que sienta abandonar la vida que llevamos por unas horas y trasladarnos a una vida anterior o futura.

Este jueves puse en práctica la primera opción, es decir, abandoné mi vida actual (que implica abandonar de forma imaginaria Madrid, el trabajo, las responsabilidades, la rectitud, la exigencia a mí misma), y me abandoné a una noche de jueves en buena compañía, con vino, música de Extremoduro, Marea, Barricada, Platero y tú, sin importar la hora ni el trabajo que hacer al día siguiente. Volví de forma ficticia a mi añorado Santiago, a sus noches de jueves, a la falta de responsabilidad de la forma en la que la entiendo hoy día… Y me sentí bien, y me sentó bien.

No os voy a engañar. El viernes no fue precisamente memorable… Pero ésa también era una forma de recordar aquellos viernes post-jueves y aquellas sensaciones tan concretas y, de alguna forma, extrañadas.

Supongo que la noticia de que Liberty cierra sus puertas (de forma temporal o no), también ayudó a prolongar todo lo sentido la noche de jueves y a recordar tantos momentos allí metida a las 7 de la mañana… Con el Ojalá de Silvio Rodríguez (el subconsciente y mi realidad actual me hacen llamarle durante décimas de segundo, Silvino), y Sin (los) documentos de Los Rodríguez.

Cuántas risas, cuántos bailes, cuántas copas, cuántos años, Liberty.

Esperemos que se trate de algo temporal, porque como lo hicimos mi padre y yo, me gustaría que también mis hijos pudiesen pisarla y decir algún día eso de «mi abuelo y mi madre venían a esta discoteca cuando estudiaron la carrera».

Si al final la crisis o la moda deciden que tienes que dejarnos de forma definitiva, gracias, Liberty, por tantos buenos momentos.

Guiso de carne de mamá.

Publicado: enero 20, 2013 en Recetas.-
Etiquetas:, , , ,

IMG_4905Ingredientes:

– Carne para guiso. (Sí, dilo tal cual en la carnicería).

– Aceite y sal.

– Dos tomates, una cebolla y un diente de ajo, o un bote de sofrito de tomate y cebolla, un tomate y el diente de ajo.

– Vino blanco. [Nada de comprar vino malo, eh!! Que, como dice mi madre, el vino que no sirve para beber tampoco sirve para cocinar!!].

– Cuatro patatas de tamaño normal o macarrones.

Preparación:

Normalmente, es necesario hacer más pequeñitos los trozos de carne, así que eso, los troceamos y les echamos sal. En la tartera ponemos un dedo de aceite a calentar y cuando está templada, echamos la carne. Troceamos dos tomates (sin la piel, que luego es muy incómodo encontrársela al comer), una cebolla, y el diente de ajo y lo añadimos a la carne que ya habrá empezado a dorarse. Revolvemos para que no se queme y a los 10 minutos añadimos un vaso de vino blanco. Si lo creéis necesario, podéis añadir un poco de agua. Lo dejamos que se haga durante unos 25-30 minutos (20 si habéis usado el sofrito), y luego añadimos las patatas troceadas (o los macarrones), agua (que no cubra las patatas porque entonces quedará demasiado líquido), y azafrán en rama. Probadlo por si hay que rectificar la sal… Lo dejáis unos 20 minutos más y listo!!

Un guiso de carne de mamá que no veas lo bien que viene un martes cuando llegas de currar pensando qué vas a cenar…

Cuando llega el fin de semana, tengo por costumbre ir a desayunar a una terraza cercana a mi casa un café con leche de esos con dibujito en la espuma y una barrita de pan con aceite y tomate mientras leo el periódico.

Esta mañana salí decidida a hacer lo mismo de siempre para, después, irme al rastro porque hace meses que lo tengo abandonado. Sin embargo, después de leer el periódico, mis planes cambiaron: me he venido a casa a vomitar todo lo que siento en este post.

No quiero poner etiqueta a esos sentimientos, así que me voy a limitar a enumerar algunos de los titulares de El País, a fecha de hoy, esto es, a 20 de enero de 2013:

«Muere Armstrong, nace otro ciclismo».

«Esto nos pone en nuestro sitio».

«El pícaro guardián del legado de Modigliani».

«Localizada la madre de una niña robada en Valencia en 1964».

«El Estado se fue de aquí».

«Con canas y sin esperanza. Cada día piden más y más. No vuelves a tener nada estable. Si no te contratan, parece que no vales. Lo peor es levantarse sin tener adónde ir».

«Clases para salir de España».

«Cómo salir de ésta. Sea cual sea el desenlace de la crisis, los platos rotos los pagarán los asalariados».

«Un indulto en dirección contraria. Así fue el recorrido del kamikaze condenado a 13 años y perdonado por el Gobierno».

«El tertuliano perfecto era falso».

«Europa va a la guerra».

«Asesores a dedo con sueldo público».

«La mentira os hará ricos».

«El tasazo de Gallardón sigue sin tener la venia».

«La Fiscalía atribuye tres nuevos delitos fiscales a Urdangarín».

«Aromas sospechosos en el clan Pujol».

«Los escándalos acorralan la política».

«El ‘caso Bárcenas’ reabre la guerra en el PP».

«El resurgir de la hidra terrorista».

«Final dramático del secuestro en Argelia».

Sí, señores. Ésta es la lectura rápida de El País un día como hoy. Así que, repitiendo el título de este post, no me queda más remedio que decir que éste no es el mundo en el que quiero que nazcan mis hijos.

Con su permiso, me voy a leer Hola… Espero no tener que volver a vomitar nada en otro post…

PD I.- Espero no haberles jodido lo que queda de fin de semana…

PD II.- Los titulares están en orden inverso porque también tengo por costumbre empezar los periódicos por el final.

PD III.- Dejo el post en la categoría que, por defecto, se le atribuye, «uncategorized», porque como lo «categorice»…

No sé si han sido los mayas o si ha sido el 2013, pero lo cierto es que algo, «chámalle x», está pasando…

Estos días de descanso en casa han sido fantásticos y por cuestiones de difícil explicación porque todas ellas traen causa de emociones, sentimientos, pensamientos…

Si las analizo detenidamente, hay un sentimiento que, como si de un águila se tratase, lo observa todo desde las alturas: la serenidad. Y esa serenidad lleva una sonrisa gigante en su cara.

Han sido unos días distintos, empapados de recuerdos, de reencuentros (conmigo, contigo), de re-valoraciones de reflexiones, de revisitas y re-afirmaciones. Han sido días de certeza y de incredulidad.

Y si cierro los ojos y estoy contigo, veo lo que hemos construido en tantos años, y lo injusto del momento que atraviesas. Veo lo que no quiero ver, y me duele. Y entonces deseo lo que mereces, y es que esta racha acabe pronto y todo vuelva a tu normalidad. También veo tu esencia, que durante todos estos años se ha mezclado con la mía, y que ahí sigue, viva como el primer día. Veo que a pesar de todo, a pesar del tiempo y la distancia, aquí seguimos, estando y siendo.

Y si cierro los ojos y estoy contigo, veo lo que hemos construido en tantos años, y lo bien que estás, y lo tú que eres. Veo lo que quiero ver… Te veo a ti!!! Y a pesar de todo aquí seguimos. Tú con tus olas, yo con mi todo. Y veo que te siento, que te pienso. Veo esos ojos, sinceros y puros, que sonríen afirmando que algo ha cambiado, que cuando vas y vienes, ves que sois (somos) muchos, pero que no hacéis (hacemos) ruido porque para eso ya están (estamos) otros. Veo el azul y el verde. Veo la diversión, la seguridad, la tranquilidad, el disfrute de vivir. Y me contagias, me contagias con tu magia.

Y si cierro los ojos y estoy contigo, veo lo que construimos, de-construimos, y hace un año volvimos a mirar y a decidir abrazar. Y entonces me haces recordar. Y me alegra saber que vuelves a formar parte de algo.

Y si cierro los ojos y estoy contigo, veo lo que construimos en taaaantos taaaantos años y a lo que hemos llegado. Y veo lo que fuimos y lo que somos. Veo que vas cambiando, poquito a poco, y pensando y reflexionando. Veo que te cuestionas, que te preocupas, que te permites, que te castigas, que te perdonas. Veo que creces. Veo que cada vez eres más tú y que no importa el tiempo que pase. Veo que cada vez te quieres más y entonces yo también te quiero más.

Y si cierro los ojos y estoy contigo, veo lo que construimos en unas horas. Veo los nervios, la ilusión, las ganas. Me veo y te veo, aunque no vea nada. Y me pregunto aunque no me contesto. Y recuerdo los dibujos animados, la magia, las canciones, lo olores. Y sonrío. Y me siento a esperar, disfrutando la espera porque… Estamos vivos!!!!

Sonrío.

Publicado: diciembre 26, 2012 en Siempre tú.-

Sonrío pensándote y pensándome. Sintiéndome y sintiéndote.

Sonrío porque, una vez más, fue.

Y sonrío también porque ya había sido.

Sonrío tranquila.

Sonrío por esos minutos en los que, sin ser, fuimos.

Y sonrío también por la mirada, la tuya y la mía, que sin decir nada lo dijo todo.

Y es que cinco segundos bastan.

Esta mañana, después de una súper Master class de defensa personal, me fui con mi compi a desayunar a Rodilla.

El caso es que con lo que consumías te daban un papel para poner puntos y conseguir un peluche pequeñito.

Cuando estaba desayunando, escuché que una niña de 5 años le decía a su hermanita de 3: «Joooooo… Yo no tengo la culpa de que solo nos hayan dado tres puntos…».

Y entonces la llamé y le pregunté si quería mi punto. Me contesto rotundamente: «Sí, por favor». Lo despegué de mi papel y juntas lo pegamos en el suyo. Se fue muy contenta.

Diez minutos después llegó un hombre de unos 40 años al que también le dieron un papelito y un punto. Cuando acabó de desayunar me miró y me dijo: «Oye, te doy mi punto! Que yo no lo voy a usar!!». Le di las gracias. Después sonreí.

He intentado escribir varias veces el título de esta entrada pero no me sale… O lo que me sale no me gusta… Así que voy a escribir la entrada directamente…

Resulta que hoy, por motivos que no vienen al caso, me he puesto a leer e-mails de hace muchos años… Tantos como siete… Y no os podéis imaginar cuánto me he reído!!

Por eso quiero contarlo…

La verdad es que los e-mails iban dirigidos a una persona muy especial de mi vida y supongo que ese hecho le da más fuerza, pero, de verdad, recomiendo encarecidamente hacer este tipo de ejercicios. Y lo recomiendo yo, que me considero romántica, nostálgica y melancólica por naturaleza. Os juro que me ha sentado muy bien.

Además de haber recordado cosas que, supongo, seguían en el lado inconsciente de mi cerebro, he visto que sigo siendo yo y que esa otra persona también sigue siendo ella misma.

Sí, es verdad, han pasado muchos años, pero la esencia no cambia… O al menos no ha cambiado entre nosotros.

Él sigue siendo aquel niño-serio, racional, contenido y comprometido con sus ideales. Ese niño-serio que todo lo racionaliza y todo lo relativiza. Esa persona que consigue sacarme de quicio con una sola palabra y que me hace pensar que siempre puedo ser un poco mejor. Sigue siendo alguien dedicado a lo que siempre le ha gustado, que ha visto en casa cuando era algo más niño, pero igual de serio. Y todavía es alguien capaz de hacerme reír en los momentos más bajos y flojos. Alguien que, sin duda, merece la pena pasen los años que pasen.

Y yo… Pues me definiré como una persona loca, que se ahoga en un vaso de agua, que siempre tiene mil cosas en la cabeza… Soy impulsiva, emocional, pasional. Me sigue encantando escribir y leer. Y sigo siendo una romántica empedernida, soñadora como la que más. Soy de esa clase de personas que necesita conservar una parte de fantasía en la realidad para poder seguir con los pies en el suelo. También sigo siendo extrema, y todavía me cuesta ver el gris donde mis ojos solo perciben blanco o negro.

– Para todo esto me ha valido buscar tus e-mails, yo, que todavía tengo Hotmail…

Y mientras tanto Quique sigue de fondo… «Esta tormenta de verano es un segundo de un invierno entero… El mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero…».

Acabo de encontrar el título…

Martes y 13. El ocho.

Publicado: noviembre 13, 2012 en Reflexiones cotidianas.-

Hoy es martes y 13. Ni te cases ni te embarques… Pues si ya un martes cualquiera es peligroso, no me quiero imaginar un martes 13!

Soy supersticiosa… Es verdad. Y mi amiga Tania se parte… Sí… Porque también creo en el destino!! Yo qué le voy a hacer… Aunque tampoco es verdad que sea tan así… Yo creo en las señales… No creo que las cosas pasen por casualidad… Creo que las cosas pasan porque tienen que pasar… Bueno, igual sí es tan así…

El caso es que hoy es martes y 13. Y entonces he recordado que mi padre aprobó el último examen de su carrera un martes 13. Por eso nunca le tuve miedo a los martes 13. Si me hablas de un viernes 13, pues tampoco me preocupo… Y si se me cruza un gato negro tampoco pasa nada… Lo de los andamios y las escaleras lo superé hace tiempo (aunque me pasé otro tanto sin respirar cuando pasaba por debajo)… Y lo del 8… Pues un día decidí plantarle cara… Y desde entonces si el número de la habitación del hotel suma 8, estoy tranquila… Y si puedo encontrar un décimo de lotería que, sumadas todas sus cifras, sea igual a 8, me convenzo de que me tocará…

Pero con lo que no puedo… Hay una cosa con la que no puedo… Y me da igual si estoy con un conocido o un desconocido… En un sitio público o privado… Me da igual lo que piensen de mí: si alguien me pasa el salero y no lo apoya en la mesa… Me muero!!! No soporto que me pasen la sal de mano a mano… Y entonces hago esa cosa rara que muchos de vosotros me habréis visto hacer en más de una ocasión: cojo el salero y me echo sal, con la mano derecha, por encima del hombro izquierdo… Y sí, si hay alguien detrás, lo siento… Pero no dejo de hacerlo!!

Un día, en una afán de superación, decidí averiguar de dónde venía eso de no pasar la sal de mano a mano… Pues al parecer, resulta que hace muuuchos muchos años, los salarios se pagaban en sal (sal- salario!!) y cuando se pagaba, la sal se pasaba de mano en mano… Al final, lío. Como sabéis, es difícil pasar algo de ese tipo de mano en mano sin que se caiga nada… Entonces se empezó con la superstición de que pasar la sal de mano en mano generaba peleas y, de ahí, nos fuimos a la mala suerte…

Sea como sea, a mí no me verás pasar el salero de mi mano a la tuya… Y si ves que alguien me pasa el salero… Atento…!!! Porque quizá te echo sal en un ojo… Y no veas cómo escuece…!!

Feliz martes y 13!! 😉

Santiago.-

Publicado: octubre 30, 2012 en Abstracto.-, Reflexiones cotidianas.-

No somos conocedores de la información que guarda nuestro cerebro. No sabemos cuántos recuerdos permanecen ahí dentro, como un volcán dormido que espera una señal para echar fuera todo lo que le atormenta desde hace meses, años…

Y entonces un día te subes a un bus y todo vuelve. Y sonríes. Y los ojos se te llenan de lágrimas. Por los tiempos que fueron. Y no volverán a ser.

Y entonces das gracias por todo lo vivido. Sin esperar nada a cambio.

Tú.

Publicado: octubre 6, 2012 en Abstracto.-

Ahí te quedas… Con tu cigarro y tu noche oscura.