Se, se, se…

Publicado: abril 26, 2013 en Reflexiones cotidianas.-, Salud!

En-la-ca-lle-lle…

Veinti-cua-tro-tro…

Ha ocurri-do-do…

Un-asesina-to-to…

Una-vie-ja-ja…

Mató-a-un-ga-to-to…

Con-la-pun-ta-ta…

Del-za-pa-to-to…

Pobre-vie-ja-ja…

Pobre-ga-to-to…

Pobre-pun-ta-ta…

Del-za-pa-to-to…

La caña que me he tomado hace un rato, para celebrar que es viernes, va a la salud de esas dos niñas que jugaban al Se Se Se, sentadas en un banco, frente al portal de mi casa, y cuyas palmas y risas podías escuchar desde el segundo ascensor del edificio…

Salud!

Sigo con Gila y la 2… Cómo nos hemos reído!!

… aunque tú no lo sepas, si es posible enamorarse de alguien por cómo habla de los libros que lee, las canciones que escucha, las películas que ve, los restaurantes a los que va, las copas que bebe, las noches que agota y las chicas que le enamoran una y otra vez.

Y me lo pregunto ahora, que solo te leo…

¿Podré contestarme algún día…?

 

Algunos dicen que ven muertos… Otros, que se les aparecen vírgenes… Y yo… Pues yo digo que “se me desaparecen” personas…

Siempre he querido dedicarle una reflexión (con contenido) a este tema de aparecer y desaparecer. Y hoy es el día, aunque no sé si la hora.

Verás… A mí se me desaparecen personas… Sí, tal cual, se me desaparecen…

Voy a ponerte un ejemplo (aunque tengo dos…!):

Poco tiempo después de llegar a Madrid conocí a una persona. La verdad es que la forma en que le conocí fue divertida:

Yo salía de un concierto (no recuerdo de quién, así que no debía de ser muy bueno), y me había quedado sin tabaco.

Empecé a escudriñar a las personas que tenía a mi alrededor y fui a preguntarle a ese sujeto fantasma si tenía un cigarro. Me dijo que no y no sé muy bien cómo empezó a enlazar una cosa con otra mientras me hablaba. El caso es que le recordé que yo me había dirigido a él única y exclusivamente porque quería un cigarro, y que si no tenía cigarro yo me iba a buscarlo… También le dije que si cuando volviese (con el cigarro) seguía allí, continuábamos hablando.

Poco tiempo después volví, sin mi cigarro (porque ya me lo había fumado) y allí seguía… Entonces me dijo: “De haberlo sabido…”. Yo me empecé a reír y le dije que no sabía lo que había dicho… Me dijo que sí… Le dije que no… Y me dijo que ese era el título de una canción de Quique González. Flipé, porque era (y es) una de mis canciones favoritas de Quique, y era justo lo que había pensado cuando me dijo tal cosa.

 

En ese momento salieron mis amigas del concierto y una de ellas gritó algo así como que nos diésemos los móviles de una vez y dejásemos de ligar porque a nosotras nos esperaban en otro sitio…

Obedientes, muy obedientes, intercambiamos los números de teléfono y nos despedimos.

Ahí empezó la primera fase…

El trueque dio sus frutos y desde ese mismo día empezamos a escribirnos, entonces por SMS (madre de Dios!!), y a contarnos mil batallas…

Recuerdo que esa persona fue al concierto de Bumbury, a golpe de miércoles, y me llamó con una de las canciones que más me gustaban entonces: Doscientos huesos y un collar de calaveras…

 

Luego me propuso tomar un vino un día de la semana siguiente y allí que fui… Llegué primero. Pedí un vino (rioja) _era en lo que habíamos quedado_ y esperé. Apareció, pidiendo mil disculpas, por los 10 minutos de retraso.

Ese día fue el primero de varios en dos o tres meses en los que tomamos vinos (riojas y no tan riojas), cervezas, copas…

Y luego llegó otro día en el que despareció. Sí, desapareció.

Y cuando digo des-a-pa-re-cer quiero decir des-a-pa-re-cer.

No volví a ver a esa persona nunca más. Y lo que me preocupa no es que no haya vuelto a saber nada de ella (sigue viva y eso es lo más importante, y, además, algo sí supe) sino que jamás supe por qué desapareció.

Y sí, lo pregunté. Pues nada, oye, que no hubo respuesta.

Como te puedes imaginar, hice mil y una cábalas… Probablemente muy parecidas a las que estás haciendo tú ahora. Pero nunca supe con certeza qué pasó.

Y claro, como también te puedes imaginar,  no me sentí lo que se dice estupendamente. Porque se me había desaparecido una persona!!!!

Entonces, yo que soy de sacarle el lado bueno a lo más malo, comprendí lo que a veces puede conllevar vivir en una gran ciudad (porque quise comprender eso y no liarme con otras historias). Yo soy de Lugo, y claro, si en Lugo haces esto, por mucho que te empeñes, en menos de 10 días te vuelves a cruzar a esa persona y entonces ya veremos… Pero en Madrid no!!! Jamás la he vuelto a ver. e paso, léase a sensu contrario… También lo aprendí para mí (aunque rechazo absolutamente la máxima que guía la vida de algunas personas que dicen algo así como… “Si no le voy a volver a ver en la vida…!” Hace ya tiempo que entendí que el destino es muy caprichoso… Y si estás en Estambul lo es mucho más…)].

Desde entonces me pregunto por qué la gente se desaparece. Porque la gente se desparece.

Y oye, que yo no digo nada… Eres libre de desaparecer cuántas veces quieras (no perdiendo de vista que algún día pueden empezar a desaparecérsete a ti)… Pero, coño, explícate!!!

Yo sé que cuesta… Claro que lo sé!! Una vez quise desaparecerme y no veas lo que me costó hacerlo con dignidad y sin dejar a la otra persona con cara de tonta… La verdad es que creo que lo hice bien, aunque me llevó medio mundo de indirectas y el otro medio de directísimas, pero creo que no sintió que me le había desaparecido porque me dio las gracias por la… Sí, por la explicación.

El caso es que la gente se desaparece.

Y ahora que lo pienso… Yo también me desparecí una vez… Pero no porque quisiera… Esa vez me desaparecieron!!!! Sí, sí… Pero esto ya lo contaré otro día…

En fin, que desaparezco… Me voy a la piltra que ya son horas, todavía es martes, tengo muchas cosas que hacer esta semana y al Barça le han metido un baño que pa’qué…

Si te apetece recordar viejos tiempos, aquí te dejo una canción más, que habla de aparecer… Porque de desaparecer, en sus diferentes versiones, hoy estoy un poco cansada… 😉

Siempre cuesta un poco.

Aunque cada vez menos.

Y no, no tengo claro si eso es bueno, entonces.

La verdad es que ha sido raro. Has sido raro.

Esperaba comprender. Pero sigo sin entender nada.

No hay mal que por bien no venga.

Veremos cómo de malo fue. Y cuán de bueno puede llegar a ser.

Mientras tanto, me quedo con la fase. Con la única fase. (http://wp.me/p1fbay-9o)

Y mira que me lo dije… Que el misterio dura más que la certeza.

Esta caña va a la salud de esos abuelos que saludan a la nieta como si fuese la primera vez que la ven, con mil besos en la frente, y a la amiga de su nieta como si también fuese su nieta, con mil más, después de preguntarle su nombre, y que sacan 20 euros de un sobre viejo y arrugado que viajaba en el bolsillo más recóndito de una barata americana (porque hay que ahorrar…).

Salud!

Y solo había una fase.

Hoy, de madrugada, encontré la respuesta.

Solo había una fase.

Yo no lo sabía.

Pero solo había una fase.

Y Rafael Berrio, primero, e Eef Barzelay, después, quisieron decírmelo.

Pero yo no escuché que solo había una fase.

Y esta mañana ya no hay nada.

Y esta mañana solo quedo yo.

Esta mañana de sábado la aproveché como sabes que más me gusta: me levanté a las doce y media, me duché, metí la Forbes en el bolso, compré El País y Hola, y me fui a mi terraza de siempre. Me tomé un zumo de naranja natural tamaño americano, un café con leche de esos con dibujo de corazón en la espuma, y una barrita con tomate y aceite. Leí El País tranquilamente (hoy sí, porque ayer esa misma terraza se convirtió en un centro de encuentros casuales con des-desconocidos y viejos amigos, y la Forbes volvió a casa tan poco leída como había llegado) , hablé con mi madre, compartí un rato con Marta…

Luego me fui a hacer la compra.

Siempre compro en el mismo supermercado, no porque sea fiel a su know-how, sus productos o su frutero especialista en aguacates y melones piel de sapo, sino porque me queda debajo de casa y odio caminar cargada más de quince metros y medio…

Así que nada, me enchufé los cascos, metí el periódico y las revistas en la cesta verde, y me dispuse a pasear, como de costumbre, por todos esos pasillos repletos de cosas. La búsqueda de mercancía fue tranquila (no como otras veces en las que suceden cosas que me sacan de quicio… https://coordenadasdexistencia.wordpress.com/2011/10/19/ir-a-hacer-la-compra-da-para-mucho/) y yo, personalmente, encontré todo lo que había ido a buscar.

Pero parece que algunas personas no opinaban lo mismo que yo…

Cuando llegué a la caja, y después de pasar el agobio ese de colocarlo todo rápido en la cinta y, casi como si estuviese haciendo salto de vallas, posicionarme al otro lado, esperando la bolsa esa que vale 5 céntimos cual perrillo hambriento, previa extracción de la cartera del bolso, y de la tarjeta y el DNI de la cartera, empecé a guardar mis cosas ordenadamente cuando escuché:

* Luis, esta señora quiere hablar contigo…

Y entonces apareció Luis, que debe de ser el súper encargado.

La señora, muy amable, aunque un poco enfadada, le dijo que había echado en falta muchos productos que pertenecían a su compra habitual y le preguntó qué estaba pasando…!!! El pobre de Luis puso cara de circunstancia y le contestó que quizá se habían agotado y que volviese mañana. Pero la señora, en absoluto conforme con tal respuesta vacía de contenido, lo miró sorprendida y le dijo que eso ya lo había hecho alguna otra vez y que, ahora, con datos en la mano, se había decidido a hablar con él para manifestarle su malestar. La conversación fue algo así como:

+ Mire Luis, no es que yo solo venga a comprar a este supermercado el gazpacho… Yo aquí hago la compra todos los días… Soy una cliente de siempre… Y, la verdad, que si el gazpacho, que si los quesitos de la Asturiana… En fin… Que son muchas cosas, Luis. Que ya no hay los productos que ha habido toda la vida… No pueden pedirlos a otro supermercado cuando se les acaben para que los que compramos aquí tengamos de todo?

– Señora, a nosotros nos marcanqué productos traer y qué productos no traer… Y si deciden que los quesitos se dejan de traer, pues se dejan de traer…

+ Ya, Luis… Pues creo que esto debería Ud. de hablarlo con sus superiores… Porque me parece una política equivocada y poco inteligente. Como le decía, yo no vengo aquí solo a comprar el gazpacho. Yo hago aquí la compra de todo. Y cada vez faltan más cosas de las que yo me llevo, así que me parece que lo que van a conseguir es que deje de ser su cliente… Y, créame, eso lo van a notar Uds. en el dinero… Vaya si lo van a notar…!!

En ese momento, las dos cajeras que me flanqueaban, hacían como que no escuchaban mientras miraban a la señora y al tal Luis de reojo y sonreían de lado… Yo… Pues qué quieres qué te diga… Dejé el salto de vallas y me trasladé a una partida de ajedrez…Seguí guardando las cosas en las bolsas a la velocidad de Kárpov en aquel campeonato mundial del 84…

– Señora, detrás de los productos que hay o no hay en un supermercado hay mucha historia… Los productos no se eligen porque sí… Nosotros no lo decidimos… Esto viene de arriba…

+ Pues con esos tiene Ud. que hablar, con los de arriba…!! Haga Ud. el favor de decirles que no estoy nada contenta con su manera de llevar esto…

– Se lo diré, señora, se lo diré…

+ Muy bien. Muchas gracias, Luis.

– Gracias a Ud.

Y ahí acabó la conversación y, con ella, parecía que acaba también el lío con los productos… La señora se fue a su caja y empezó su particular carrera de bstáculos… Pero entonces apareció “el mandado”…

Un hombre de aproximadamente 45 años, móvil en mano, se acercó a mi cajera y le dijo:

· Disculpe, señorita, sabe si tienen espinacas al ajillo?

Oooohhhh myyyyyy Godddddd…!!!!

La señora, desde su caja, esperaba con un ave de rapiña la respuesta… Y la cajera lo sabía… Sabía que de su respuesta dependían las orejas de los que estábamos allí en aquel preciso instante…

– Pues la verdad es que las había… Pero no sé si hoy las hay…

La señora empezó a hablar entre dientes aunque fui capaz de pillar un “si es que ya lo decía yo…”. Entonces la segunda cajera se giró, recogiendo el guante de su  compañera, y le dijo al hombre:

– Sí que las había, sí… Eran de Findus…

“Exacto!! Eran las de Findus!!”, dijo aquel hombre embargado por la emoción…

– Pues la verdad es que no sé si se han agotado o si es que ya…

Nooooooo!! No lo digas!!!! No digas que no las traeréis más…!!!

La señora ya había metido todo lo que había podido comprar (porque aún no lo habían dejado de traer) en sus bolsas, pero permanecía allí, con aire triunfal, esperando la resolución de la controversia… Y yo… Pues sí, seguía enredando haciéndome la loca… El caso es que las cajeras se miraron y entonces pude percibir una voz aguda al otro lado del móvil del caballero esperanzado…

· Mi mujer dice que siempre las ha habido. Que esas espinacas las tenéis siempre. Y en todos los supermercados. Y que no es posible que ahora ya no las tengáis…

La señora ahí seguía… Esperando… Lo que al final llegó:

– Mire, espere un momento… Fulana, llama a Luis, y dile que venga… Así este señor ya sabe si no las hay hoy o si es que no las…

El caballero devolvió el móvil a la oreja y le dijo, ganador, a la mujer:

· Cariño, va a venir Luis ahora a explicarme qué ha pasado con las espinacas al ajillo… Ahora te llamo y te cuento…

En ese momento la tristeza me inundó pensando en el pobre Luis, y en la señora, y en el gazpacho (que es que yo soy fan de uno, y como sea ese el que compra la señora…), y en las cajeras, y en las espinacas al ajillo, que no tienen la culpa de nada…

Recogí mis bolsas y mi red de barajas… Y me fui mientras retumbaba en mis oídos la pregunta de la señora…

+ Qué esta pasando…??

Llevo toda la tarde pensando en Luis, en el gazpacho, en los quesitos y en las espinacas a ajillo (eso estará bueno…?). Se habrán agotado hoy? O es que ya no las…?

Bueno, en fin, que me voy a leer lo que me queda de Forbes y luego a hacer un par de recados por el barrio… Y quizá me acerco a mirar qué gazpachos tienen y a comprar unas espinacas al ajillo, por aquello de saber de lo que hablo…

Cerré los ojos y recorrí tu casa.

Fui capaz de escuchar el sonido de la llave en la cerradura. Tu saludo al otro lado de la puerta… Qué tal el día, amor?

También escuché el golpe de la puerta al cerrarse. El golpe que cerraba un mundo y abría el nuestro.

Miré a la izquierda y vi la ventana, con la mesa de Ikea que montamos juntos. La tabla de la plancha y un par de camisas con botones en el cuello. Una corbata burdeos. Una maleta a medio llenar por si había que escapar. También vi el mueble negro y rojo que pinté en varios días, con el pijama puesto, y sentada encima de varias hojas de unos viejos Cinco Días.

Luego di tres pasos y me quedé parada en el medio de la entrada.

A la derecha estaba el sofá blanco con la manta que tantas tardes y noches nos abrigó. Enfrente la tele, con un capítulo de Friends.

Pude mirar por la puerta del balcón. Y ver la gran nevada de hace tres años que cubría aquel patio interior.

Sin querer volví la vista atrás, buscándote, supongo. Y estabas allí… Claro que estabas… De espaldas… En tu mundo… Cantabas algo, pero no pude averiguar qué era esta vez… Disfrutabas cocinando… Aunque de vez en cuando pasabas tu mano por el ratón del ordenador y leías algo… Estabas descalzo, como siempre.

Volví a mirar al frente y empecé a caminar.

De nuevo me paré y miré a la izquierda. Vi el termo del agua y sonreí al recordar los cálculos que hacíamos cuando me tenía que lavar el pelo. También vi todas y cada una de las muestras de geles y champús que fuimos cogiendo en los hoteles en los que estuvimos y que yo coloqué cuidadosamente en la estantería de la ducha que menos me gustaba…

Di otros tres pasos y vi esa habitación. La que me dio tanto como me robó. Y la recordé a ella. Y vi esa caja, con sus cosas. Luego vi mi ropa. Y mi maleta. Abrí los armarios y todo estaba perfectamente colocado. La cama me miró y lloró.

Salí sin mirar atrás. Volví a caminar y me paré de nuevo.

A la izquierda volviste a aparecer tú. Esta vez tenías la cara llena de espuma de afeitar y en la mano la cuchilla. Me miraste y me preguntaste si estabas sexy. Lo estabas, muy sexy, pero no te contesté. Pude ver a tu través y ahí estaba yo tendiendo la ropa. Luego me secabas el pelo.

Y, sin querer, me giré, di dos pasos, y entré en nuestra habitación. Olía igual que siempre. Parecía que aún vivíamos allí. Sentí curiosidad por saber cómo estaba el armario y lo abrí. No pude evitar reírme al ver que mi ropa seguía ocupando dos tercios de su espacio. Menos mal que solo iba a estar dos meses contigo!! Lo volví a cerrar despacio, como si todavía estuvieses dormido en la cama. Y salí de allí.

Recorrí el pasillo, esta vez mirando al frente.

Cuando llegué a la puerta y la toqué por última vez te escuché decir: “Adiós, amor. Que tengas un buen día”.

Os quiero contar lo que me ha pasado en dos asuntos en los que, como digo en el título, el deudor no ha pagado ni se ha opuesto.

Supuesto I.

En el primero de ellos, interpuse demanda de juicio cambiario, que fue admitida a trámite, no sin errores del Juzgado (que hace las cuentas como le viene en gana!).

Una vez admitida a trámite, tuvo que pasar más de un año para que se decidiesen a notificar y requerir al deudor por Edictos. Curiosamente también tuve que pelearme para conseguirlo porque al principio entendían que no era posible notificar por Edictos en un cambiario (????? Eso pasa en el monitorio!!!!).

Pues bien, una vez transcurrido el plazo establecido legalmente sin que el deudor pagase ni se opusiese, el Juzgado dictó auto que, en sus Fundamentos de Derecho, establece:

“ÚNICO.- Dispone el artículo 825 de la LEC que, cuando el demandado no interpusiere demanda de oposición, ni tampoco hubiere pagado al acreedor en el plazo establecido, se despachará ejecución por las cantidades reclamadas, añadiendo que la ejecución despachada en este caso, se sustanciará conforme a lo previsto en la propia LEC, para la de sentencia y resoluciones judiciales y arbitrales, es decir, sin previo requerimiento de pago, como señala el artículo 580 y limitada la oposición a los supuestos contemplados en el artículo 556”.

En la Parte Dispositiva se acuerda:

“1.- SE DESPACHA, a instancia del Procurador [], en nombre y representación de [], parte ejecutante, ejecución frente a [], parte ejecutada, por las siguientes cantidades: (…).

2.- Los bienes embargados preventivamente, se realizarán, a instancia de la parte demandante, conforme a lo previsto en la LEC para el procedimiento de apremio.

3.- Continúese el presente procedimiento conforme a lo dispuesto en la LEC para la ejecución de sentencias, para lo cual, y a efectos estadísticos, tómense las anotaciones oportunas en el Libro de registro General de Asuntos Civiles de este Juzgado, y regístrese la oportuna demanda de Ejecución en el Libro correspondiente, debiendo la parte actora, en lo sucesivo, instar lo que a su derecho convenga dirigiendo sus escritos a los autos de EJECUCIÓN DE TÍTULO JUDICIAL Nº []/[]”.

Supuesto II.

En el segundo caso, interpuse demanda de juicio cambiario, que fue admitida a trámite nuevamente con un error en la cifra de intereses que también hubo que corregir.

Pues bien, a finales de enero notificaron y requirieron al deudor, que, transcurridos sobradamente los 10 días que le concede la Ley, no dijo ni mú.

Y cual es mi sorpresa cuando, en el día de ayer, me notifican un auto que establece, en sus Razonamientos Jurídicos, lo siguiente:

“PRIMERO.- Dispone el artículo 825.1 de la LEC que si el deudor no interpusiere demanda de oposición en el plazo establecido, en el término de diez días, se dictará auto en el que se despachará ejecución por la cantidad adeudada.

En este caso, la solicitud del acreedor, el requerimiento que se ha hecho al deudor y su posterior falta de comparecencia ante este Tribunal, permiten constituir título que lleva aparejada ejecución, a tenor de lo establecido en el nº 9 del artículo 517 y 825.1 de la LEC, siendo la cantidad reclamada, vencida, determinada y líquida.

SEGUNDO.- Dado que la nueva LEC asume la distinción entre los procesos de declaración y de ejecución, y que el citado extremo tiene su repercusión en el aspecto relativo a la gestión administrativa o gubernativa de la Secretaría de este Juzgado y sobre el cómputo numérico y estadístico de control de asuntos reclamado por el Servicio de Inspección del CGPJ, procede al objeto de contribuir a una mayor eficacia en la distinción de datos pedidos por el CGPJ, concluir el procedimiento que hasta ahora se ha seguido con el número que figura en el encabezamiento de esta resolución y de modo simultáneo abrir el proceso de ejecución, para lo que servirá el testimonio de esta resolución.

TERCERO.- Puesto en relación el artículo 825.1 LEC con el artículo 549.1 LEC que exige expresa petición de parte en forma de demanda ejecutiva sin que pueda, en ningún caso, el Juzgado despachar ejecución de oficio.

Por lo tanto, si bien es obligación del órgano judicial la de comunicar a la parte el transcurso del plazo sin pago, debe ser la actora la que, si a su derecho conviniere, inste la ejecución a través de la correspondiente demanda ejecutiva de título judicial, que además, en la generalidad de los casos, precisa de otros requisitos de postulación, sirviendo como título a estos efectos, el testimonio de la presente resolución”.

Por cuanto respecta a la Parte Dispositiva, establece:

“Se acuerda el archivo definitivo de las presentes actuaciones, dándolas de baja en los libros de registro de este Juzgado.

Llévese el original de la resolución al Libro Registro de Autos definitivos, dejando testimonio en autos, notifíquese a las partes y una vez verificado archívense las actuaciones previa baja en el libro correspondiente.

Copia de la presente resolución, servirá al actor de título de ejecución por [] euros de principal, más [] euros de gastos, [] euros de intereses vencidos más [] euros que se presupuestan para intereses de demora, gastos y costas, sin perjuicio de ulterior liquidación, a fin de instar la demanda de ejecución correspondiente.

Contra la presente resolución no cabe recurso algo”.

Chúpate esa. Cómo os quedáis???? Yo todavía no he salido de mi asombro… Y solo soy capaz de decir… “Perdona?????”.

Me parece un despropósito de auto desde muchos puntos de vista.

En primer lugar, creo importante extractar el contenido del artículo 825 de la LEC, al que tanto se refieren y que dispone:

 “Cuando el deudor no interpusiera demanda de oposición en el plazo establecido, el Tribunal despachará ejecución por las cantidades reclamadas y tras ello el Secretario judicial trabará embargo si no se hubiera podido practicar o, conforme a lo previsto en el artículo 823, hubiese sido alzado.

La ejecución despachada en este caso se sustanciará conforme a lo previsto en esta Ley para la de sentencias y resoluciones judiciales y arbitrales”.

Alguien tiene alguna duda??? Porque yo, desde luego, no: “El Tribunal despachará ejecución por las cantidades reclamadas”.

Entonces qué es eso de que “dado que la nueva LEC asume la distinción entre los procesos de declaración y de ejecución, y que el citado extremo tiene su repercusión en el aspecto relativo a la gestión administrativa o gubernativa de la Secretaría de este Juzgado y sobre el cómputo numérico y estadístico de control de asuntos reclamado por el Servicio de Inspección del CGPJ, procede al objeto de contribuir a una mayor eficacia en la distinción de datos pedidos por el CGPJ, concluir el procedimiento que hasta ahora se ha seguido con el número que figura en el encabezamiento de esta resolución y de modo simultáneo abrir el proceso de ejecución, para lo que servirá el testimonio de esta resolución”????

De qué gestión administrativa o gubernativa me está Ud. hablando?? Qué es eso del cómputo numérico y estadístico?? Perdón… Acabo de leer “eficacia”????

Y siguen…

“Puesto en relación el artículo 825.1 LEC con el artículo 549.1 LEC que exige expresa petición de parte en forma de demanda ejecutiva sin que pueda, en ningún caso, el Juzgado despachar ejecución de oficio.

Por lo tanto, si bien es obligación del órgano judicial la de comunicar a la parte el transcurso del plazo sin pago, debe ser la actora la que, si a su derecho conviniere, inste la ejecución a través de la correspondiente demanda ejecutiva de título judicial, que además, en la generalidad de los casos, precisa de otros requisitos de postulación, sirviendo como título a estos efectos, el testimonio de la presente resolución”.

Veamos, entonces, qué dice el artículo 549 de la LEC:

“1. Sólo se despachará ejecución a petición de parte, en forma de demanda, en la que se expresarán:

  1. El título en que se funda el ejecutante.

  2. La tutela ejecutiva que se pretende, en relación con el título ejecutivo que se aduce, precisando, en su caso, la cantidad que se reclame conforme a lo dispuesto en el artículo 575 de esta Ley.

  3. Los bienes del ejecutado susceptibles de embargo de los que tuviere conocimiento y, en su caso, sí los considera suficientes para el fin de la ejecución.

  4. En su caso, las medidas de localización e investigación que interese al amparo del artículo 590 de esta Ley.

  5. La persona o personas, con expresión de sus circunstancias identificativas, frente a las que se pretenda el despacho de la ejecución, por aparecer en el título como deudores o por estar sujetos a la ejecución según lo dispuesto en los artículos 538 a 544 de esta Ley.

2.  Cuando el título ejecutivo sea una resolución del Secretario judicial o una sentencia o resolución dictada por el Tribunal competente para conocer de la ejecución, la demanda ejecutiva podrá limitarse a la solicitud de que se despache la ejecución, identificando la sentencia o resolución cuya ejecución se pretenda.

3.  En la sentencia condenatoria de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, la solicitud de su ejecución en la demanda de desahucio será suficiente para la ejecución directa de la sentencia sin necesidad de ningún otro trámite para proceder al lanzamiento en el día y hora señalados en la propia sentencia o en la fecha que se hubiera fijado al ordenar la citación al demandado.

4.  El plazo de espera legal al que se refiere el artículo anterior no será de aplicación en la ejecución de resoluciones de condena de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, que se regirá por lo previsto en tales casos”.

Ok… Entonces, no entiendo… Si la ejecución solo puede ser despachada a instancia de parte, tal y como sostienen en el segundo auto, por qué el artículo 825 de la LEC habla de que será el Tribunal el que despache ejecución??

Para rematarla me dicen (i) que “si bien es obligación del órgano judicial la de comunicar a la parte el transcurso del plazo sin pago” (gracias!!!), debo ser yo la que, si a mi derecho conviene, inste la ejecución a través de la correspondiente demanda ejecutiva de título judicial que, además, en la generalidad de los casos, precisa de otros requisitos de postulación, sirviendo como título a estos efectos, el testimonio de su auto, y (ii), que frente a dicho auto no cabe recurso!!!

Anonadada me quedo, señores.

Ahora, me gustaría saber si os ha pasado una cosa, la otra, o las dos. Y también quisiera que me dijeseis, a pesar de que para mí es como lo he contado (desde mi punto de vista el cambiario, ante la pasividad del deudor, debe convertirse en un ejecutivo de forma automática), qué pensáis vosotros sobre esta maldita burocracia judicial que me tiene frita.

A ver si esta vez hay suerte, y en además de leerme, me contestáis!! 😉

Buen fin de semana!!

Un día de una semana de un mes de un año puede no significar nada, o puede significarlo todo.

Cuando te despiertas por la mañana, no sabes lo que va a pasar. No tienes ni la más remota idea de todo lo que puede suceder o de todo lo que puede no suceder.

Si no escribiese estas líneas, habría dejado de ser más yo de lo que un día fui contigo.

Hoy es doce de febrero, de 2013.

Y hubo un doce de febrero de 2009.

Han pasado nada más y nada menos que cuatro años.

Cuando me levanté, aquel doce de febrero que se ha quedado por siempre grabado en mis retinas, nada presagiaba que todo aquello iba a ocurrir, que todo aquello iba a durar, que todo aquello iba a…

Y hoy, doce de febrero, cuando me levanté, nada me hacía pensar que iba a acabarlo así.

Podría ser dramática, y decirte que te recuerdo con dolor en el pecho, con ansiedad, con tristeza y melancolía. Pero si dijese todo eso, te estaría mintiendo. Y eso es algo que no hice en estos cuatro años y que no voy a hacer ahora, sin perjuicio de que las letras me lleven por caminos de desgana y nostalgia, de romanticismo cruel y desolador, de historias de llorar con pequeñas pausas para tomar aire. Tampoco lo voy a hacer ahora aunque suene Yasmin Levy, y ella evoque tu presencia con más fuerza de la debida.

No tengo dolor en el pecho, no tengo ansiedad, ni tristeza ni melancolía.

Te recuerdo con serenidad y hasta con dulzura. Te recuerdo con cariño y con tranquilidad.

Y quiero aprovechar este doce de febrero de 2013 para decirte que pasado un año no, pasados cuatro años, no me he dado cuenta de que aquello era mejor, sino todo lo contrario. Tú no eras para mí y yo tampoco era para ti. Aquello fue mientras duró y luego, como este doce de febrero, se fue acabando, hasta que murió.

No, aquello no era mejor. Aquello no era lo que yo quería desde que dejó de serlo. Y por eso te estaré siempre profundamente agradecida.

Ya sabes que todo depende de cómo se mire… Y yo lo miré bien.