«Vida». Charles Chaplin

Publicado: diciembre 5, 2011 en Grandes.-

Ya perdoné errores casi imperdonables. Trate de sustituir personas insustituibles, de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas, mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.

Ya me reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos, pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y… Tuve miedo de perder a alguien especial (y termine perdiéndolo) ¡¡Pero sobreviví!! ¡¡Y todavía vivo!! No paso por la vida.

Y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡¡¡VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más para ser insignificante.

Charles Chaplin

«If». R. Kipling

Publicado: diciembre 5, 2011 en Grandes.-
Etiquetas:

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa;

si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;

si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;

si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;

si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso y tratar a estos dos impostores de la misma manera;

si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho tergiversada por bribones para hacer una trampa para necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias y arriesgarlo todo a cara o cruz, y perder, y comenzar de nuevo donde empezaste y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;

Si puedes forzar tu corazón, tu nervio y tu fuerza para que te sirvan aun después de que se hayan ido, y te sostienes cuando ya no queda nada en ti excepto la voluntad que te hace decir: «Resiste».

Si puedes hablar con la multitud y conservar tu virtud o caminar con Reyes sin perder el contacto con el pueblo;

si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;

si puedes emplear el implacable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos, tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

R. Kipling

La Navidad acorrala Madrid… (II)

Publicado: diciembre 5, 2011 en Imágenes.-
Etiquetas:,

Imagen Mad

La Navidad acorrala Madrid… (I)

Publicado: diciembre 5, 2011 en Imágenes.-
Etiquetas:,

Imagen

No lo hice…

Publicado: diciembre 5, 2011 en Microrrelato.-, Reflexiones cotidianas.-

Y cuando quise hacerlo ya era tarde.

Porque aquel día crucé de acera. Ni siquiera sé si aquel día estaba.

Ya no puedo decirle que la atmósfera cambia cuando paso por allí. Ya no puedo preguntarle si es una estrategia. Ya no puedo transmitirle que me hace pensar cosas.

Porque ya es tarde. Otra maldita vez es tarde.

Y es que siempre hago lo mismo, joder. Siempre digo: «De hoy no pasa. Sí, hoy lo haré». Y luego, nada… Nada, tía, nada.

¿Se habrá muerto? Qué más da. Nunca lo sabré.

Y una losa más sobre mi cabeza llamada «Mierda de mañana».

… Estaba verdaderamente concentrada recordando las palabras de mi dentista: «Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo… Abajo, arriba, abajo, arriba…».

Y no sé por qué pero de repente he pensado que a veces ponemos verdadero empeño en hacer las cosas de la misma manera sabiendo que el resultado también va a ser el mismo… Y, coño, si el resultado mola, pues perfecto, pero cuando es un resultado absolutamente indeseable…!!!!???? En qué estamos pensando???

Sí, sí… Tenemos este comportamiento con frecuencia e independientemente del rol que estemos desarrollando en ese momento: hija, amiga, compañera de trabajo, novia, subordinada, cliente…

Vamos a ver: si sabes que haciendo A pasa B y B no te mola, ¿por qué te empeñas en hacer A todo el tiempo? Si sabes que cuando tú haces A, él hace B, luego tú haces C y después él D… Y D trae un mal rollo que te cagas, ¿por qué te empeñas en hacer A sabiendo que él va a hacer B, vuelves a hacer C y luego te cabreas? Si ya sabías que D iba a llegar y que es una mierda!!!!

Y entonces pensé en varias situaciones de mi vida, en las que una y otra vez hice lo mismo. Y me reí pensando que una y otra vez tuve el mismito resultado. Y de casualidad me acordé de algún otro caso en el que actué de otra forma y, casualmente también, el resultado fue diferente. Ojo, eh, esto último lo hice sin querer… De hecho yo creo que seguía empeñada en hacer lo de siempre pero algo extraño se cruzó en mi camino y me cambió las ideas…

Acabo de ver la luz. Y no será porque nunca nadie me lo haya dicho… Pero ya sabéis, no se escarmienta en cabeza ajena… Así que ahora, con la boca bien grande, digo: «Claaaaaaaaaaaaroooo…!!!! Si quieres resultados distintos haz cosas distintas, coño!!!!»

Y es que hay que romper las secuencias… Porque a veces nos metemos en unos bucles de gilipollez que el día menos pensando acaban con nosotros… Así que nada, nada, unas tijeritas a mano y cuando veas que estás en el camino perfecto para A + B + C = D, nada de eso!!! Corta y cambia y cuando te hagan A di: «Y una mierda!!! Z y chúpate esa!!!»

Y no estabas tú.

Publicado: noviembre 27, 2011 en Siempre tú.-

Esta tarde pensé en ti. Y fue fácil.

Recordé quiénes fuimos, pensé quién soy, imaginé quién eres.

Si me vieses, si me escuchases, si me leyeses, si me tocases, no me reconocerías.

Porque he cambiado tanto… Pero, sobre todo, porque he cambiado sola.

Escucho Sympathique.

Y como dice el otro, ahora puedo ir a Ikea y sonreir.

 

Todo iba bien… O eso creías… Una profesión prestigiosa, dinero, reconocimiento, casas, barcos, perro, piscina, mujeres, y salud, sí, también tienes salud. Qué más puedes pedir. Nada. Lo tienes todo. No envidias a nadie porque nadie tiene algo más que tú.

Como de costumbre te levantas, te duchas, calzoncillos limpios, camisa nueva, americana nueva, pantalón nuevo… Última mirada al espejo. Eres Dios.

Vas a una reunión, demuestras todo lo que sabes y dejas a más de una con la boca abierta (te encantas), sales con un par de números de teléfono más en tu agenda (otras dos a las que follarte) y con esos aires de soberbia y prepotencia que tanto, tanto te caracterizan.

Coges el coche. Llamas a tu secretaria. Para no perder las buenas costumbres le gritas un par de veces consciente de que no tienes razón. Pero te sientes bien.

Llegas a tu oficina. Saludas interrumpiendo a los que tienen una vida en la que tú no eres el protagonista (cómo temolesta). Lo intentas con ella; no funciona. Lo intentas con la otra… Tampoco.

Y aparece él. Él sí entra al trapo. Él sí levanta la voz. Él sí tiene algo que decir. Él ya está cansado. Él no sabe callar.

Y todo desaparece. Solo estáis tú y él. No eres capaz de entender lo que dice, ni él ni el resto de la gente. Nada te importa. Solo tienes ganas de más. Solo quieres volver a ser Dios.

Y sin saber muy bien cómo, unas manos rodean su cuello. Y sin saber muy bien cómo, su cara se está poniendo gris. Y sin saber muy bien cómo, te suplica que le sueltes. Y sin saber muy bien cómo, se convierte en un peso muerto.

Y es que de repente te has vuelto loco.

Apareces, y aunque el tiempo invertido se vuelve perdido, todo deja de importar. Me aportas fuerza, energía, determinación, concentración, ilusión, sonrisas, fe y confianza, transparencia, tranquilidad, aplomo, alegría, constancia. Clarificas mis ideas, mis sentimientos, las palabras se suceden sin fin, y recuerdo cosas, y grandes sensaciones me invaden, y una atmósfera especial lo rodea todo y lo hace fantástico.

Pero tengo que cuidarte… Porque eres frágil… Tanto, que el vuelo de un mosquito puede matarte… Y creas adicción… Nunca sé si es la última vez que voy a poseerte… Jamás sé si vas a volver… Temo perderte… No quiero abusar de ti… Y de repente te cansas, te saturas, te agobias, y desapareces sin avisarme.

Y otra vez me siento a esperarte…

Sé, y soy consciente de saberlo, que de lunes a viernes vivo encajada en unas reglas que me impuse a mí misma el día que empecé a trabajar. Tanto es así que con frecuencia afirmo que mi vida va de fin de semana en fin de semana y tiro porque me toca. También habitualmente me oirás decir que voy a empezar a hacer cosas entre semana, independientemente de la hora a la que salga de trabajar y de lo cansada que esté.

Bueno, pues aunque sé todo eso, aunque convivo con ello, aunque lo tengo más que asumido, a veces, cuando llega el fin de semana, me doy cuenta de los esfuerzos que hago durante toda la semana para ser una persona ordenada, con unos horarios para dormir, comer y trabajar, con unos hábitos como el de comer aunque no tenga hambre, o dormir aunque no tenga sueño, porque llega el fin de semana y… Adoro vivir anárquicamente!

Ayer me levanté a la una; hoy, a las dos. Ayer desayuné a la una y comí a las cuatro; hoy, desayuné a las dos y todavía no he comido. El viernes me acosté a las cuatro; ayer, a las tres.

Esta mañana mi madre me dijo: «Hay que ver, eh, hija… Vaya descontrol llevas el fin de semana en horarios…». Mi respuesta fue: «Sí, la verdad es que sí, y me encanta!!!».

Y es que así es como debería de ser: como cuando tengo hambre, duermo cuando tengo sueño, leo cuando quiero leer, trabajo cuando quiero trabajar, bailo cuando quiero bailar, lloro cuando quiero llorar, río cuando quiero reír, te llamo cuando te quiero llamar, me callo cuando me quiero callar, suspiro cuando quiero suspirar, paseo cuando quiero pasear, grito cuando quiero gritar, me emociono cuando me quiero emocionar, te beso cuando te quiero besar.

Buen principio de semana y, aunque solo sea durante unos minutos cada día, permítanse algo de anarquía con Uds. mismos! Sobre todo ahora que el gobierno va a… cambiar.