Archivos de la categoría ‘Siempre tú.-’

Que te quería.

Que adoraba tu sonrisa.

Que me gustaba tu mirada.

Que me encantaba verte reir.

Que odiaba verte llorar.

Que me encantaba escucharte decir “esternidar”.

Que no me gustaba verte triste.

Que me gustabas todo tú.

Que creía en ti.

Que te admiraba, un año después.

Que soñaba contigo.

Que me gustaba cómo cocinabas.

Que me hacía reir cómo limpiabas el polvo con los pies.

Que me lo pasaba bien contigo cenando en un mexicano, o en casa, o sin cenar.

Que me gustaba ver pelis en VO acompañada por ti.

Que te echaba mucho de menos.

Que hubiese dado un chasquido para volver a ser feliz a tu lado.

Que me seguía proyectando contigo.

Que echaba de menos tus abrazos.

Que me gustaba como olías.

Que me encantaba ser tuya.

Que valías mucho.

Que eras un cielo.

Que sentía que no hubiese funcionado.

Que me hubiese enamorado de ti mil veces más.

Que hubiese vuelto a vivir contigo todas mis vidas.

Que Friends sin ti no significaba nada.

Que gracias a ti soy mejor persona.

Que sentía mis salidas de tono.

Que te quise más que a nadie en el mundo.

Que el hebreo se te daba de maravilla.

Que esa cicatriz era una tontería.

Que tienes una familia fantástica.

Que la vida es mucho más que una etapa.

Que el amor es complicado.

Que me encantaban tus rayadas intelectuales.

Que el otro día vi a un judío en mi calle y casi le hablo.

Que la mariscada de este sábado sin ti no fue lo mismo para nadie.

Que las cosas no tienen la importancia que se les da a veces.

Que eras el amor de mi vida.

Que me hubiese gustado compartir mi vida entera contigo.

Que hubiésemos sido unos buenos padres.

Que hubiésemos sido unos buenos compañeros de vida.

Que lo sentía.

Que te amaba.

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¿Cuántas veces más?

Publicado: diciembre 7, 2011 en Siempre tú.-

¿Cuántas veces más voy a intentar boicotearme?

¿Cuántas veces más voy a tener que ponerme a prueba?

¿Cuántas veces más voy a meterme en el conflicto para obligarme a salir de él?

¿Cuántas veces más voy a sentir estas ganas de…?

¿Cuántas veces más esta sensación en mi estómago que no me deja ver más allá, que me ciega?

¿Cuántas veces más voy a permitirlo? A permitírmelo, a permitírtelo, a permitírnoslo…

¿Cuántas veces más mi triste vals?

¿Cuántas veces más “a punto…”?

¿Cuántas veces más “crack…”?

¿Cuántas veces más la misma canción?

¿Cuántas veces más “esta vez no…”?

Cuántas veces más hasta no poder ya más…

(Junio de 2010).-

Decidir.-

Publicado: diciembre 7, 2011 en Siempre tú.-

La vida tiene muchos deberes, muchas responsabilidades, muchas obligaciones.

Una de todas esas obligaciones es hacernos decidir.

Creo que todos los días decidimos. Todos los días, al despertar, estamos decidiendo, una vez más, si ésa es la vida que queremos llevar.

Pero hay días en los que la vida se levanta más exigente y hace que la decisión sea, si cabe, mayor o, mejor dicho, crucial.

La vida nos pone en una encrucijada en varias repetidas veces.

Nos resistimos con todas nuestras fuerzas a decidir.

Mientras, la incertidumbre nos va matando.

Pero llega un día en el que te despiertas y todo ha cambiado. Presientes que la indecisión ha llegado a su fin. Ha tocado fondo.

Inevitablemente tienes una lista mental inconsciente de pros y contras.

Sin más, escuchas que tu boca dice: “Me voy. Se acabó. No lo aguanto más. Y no, esta vez no hay marcha atrás”.

Y cuando te das cuenta has cerrado la puerta por fuera.

Y cuando te das cuenta estás pidiendo cajas en tu adorado estanco.

Y cuando te das cuenta tienes tu vida en cajas de cartón.

Y cuando te das cuenta estás negociando un alquiler con un desconocido.

Y cuando te das cuenta estás dándole las viejas y usadas llaves a tu compañero de vida.

Y cuando te das cuenta estás sentada en el suelo de tu nueva (extraña) casa rodeada de cajas de cartón repletas de vida.

Y cuando te das cuenta has vuelto a empezar.

Y es que, sin darte cuenta, habías decidido.

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Y, a veces, no puedo evitar preguntarme porqué decidas lo que decidas, nunca tienes la certeza de que decides lo correcto. Y, a veces, no puedo evitar pensar porqué, si sé que la decisión es la correcta, tuve que decidir así.

(Mayo de 2010).-

Los ojos vendados.

Publicado: diciembre 7, 2011 en Siempre tú.-

Darse cuenta de que no le importas no es fácil. Darse cuenta de que le importaste y de que ya no es así, lo es mucho menos…

La vida no es fácil, lo sé. Pero a veces es tan difícil…

Parece que en cuestiones de amor siempre hay un después, sobre todo a nuestra edad, cuando “aún tienes toda la vida por delante o el mundo a tus pies”.

Pero no es tan sencillo. Ojalá.

Crees. Confías. Construyes. Sueñas.

Volveré a creer, volveré a confiar, volveré a construir, volveré a soñar.

Pero creeré, confiaré, construiré y soñaré siendo la portagonista, y no una muñeca que se deja llevar con los ojos vendados.

(Mayo de 2010).-

Suspiro y…

Publicado: diciembre 5, 2011 en Siempre tú.-
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Estoy segura: Yasmin Levy tiene la culpa. O tal vez sea mi cabeza…

Si no tuviese recuerdos, te habría olvidado. Y si te hubiese condenado al olvido, media yo habría muerto. Así que te recuerdo y te vivo. A cada paso. A cada sueño. A cada momento.

Y no estabas tú.

Publicado: noviembre 27, 2011 en Siempre tú.-

Esta tarde pensé en ti. Y fue fácil.

Recordé quiénes fuimos, pensé quién soy, imaginé quién eres.

Si me vieses, si me escuchases, si me leyeses, si me tocases, no me reconocerías.

Porque he cambiado tanto… Pero, sobre todo, porque he cambiado sola.

Escucho Sympathique.

Y como dice el otro, ahora puedo ir a Ikea y sonreir.

 

Odio estas sensaciones… Dios. Las odio con todas mis fuerzas.

Vienen e invaden mi cuerpo… Y entonces mi mente se bloquea porque sabe que esas sensaciones van a traer recuerdos que preferirías no tener.

Es horrible. Tu mente se bloquea y se desbloquea. Y entonces, ahí estás: metida en la mierda.

Y recuerdas la mayor de las estupideces: cuando eran las 9 de la noche de un domingo cualquiera, tenías que ir a lavarte el pelo y le pedias unos minutos más de mimos en aquel sofá de piel blanca mientras veíais otro capítulo de Friends…

Y algo se revuelve en tus entrañas. Y cae la primera lágrima y detrás de ellas todas las demás que estaban ahí desde… Yo qué sé desde cuándo.

Esto tiene que acabar.

Ha pasado demasiado tiempo ya.

No puede seguir doliendo.

¿Por qué cuando quieres, quieres tanto?