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El amor es así, como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera que las llamas los que están dentro.

Jacinto Benavente.

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Que te quería.

Que adoraba tu sonrisa.

Que me gustaba tu mirada.

Que me encantaba verte reir.

Que odiaba verte llorar.

Que me encantaba escucharte decir “esternidar”.

Que no me gustaba verte triste.

Que me gustabas todo tú.

Que creía en ti.

Que te admiraba, un año después.

Que soñaba contigo.

Que me gustaba cómo cocinabas.

Que me hacía reir cómo limpiabas el polvo con los pies.

Que me lo pasaba bien contigo cenando en un mexicano, o en casa, o sin cenar.

Que me gustaba ver pelis en VO acompañada por ti.

Que te echaba mucho de menos.

Que hubiese dado un chasquido para volver a ser feliz a tu lado.

Que me seguía proyectando contigo.

Que echaba de menos tus abrazos.

Que me gustaba como olías.

Que me encantaba ser tuya.

Que valías mucho.

Que eras un cielo.

Que sentía que no hubiese funcionado.

Que me hubiese enamorado de ti mil veces más.

Que hubiese vuelto a vivir contigo todas mis vidas.

Que Friends sin ti no significaba nada.

Que gracias a ti soy mejor persona.

Que sentía mis salidas de tono.

Que te quise más que a nadie en el mundo.

Que el hebreo se te daba de maravilla.

Que esa cicatriz era una tontería.

Que tienes una familia fantástica.

Que la vida es mucho más que una etapa.

Que el amor es complicado.

Que me encantaban tus rayadas intelectuales.

Que el otro día vi a un judío en mi calle y casi le hablo.

Que la mariscada de este sábado sin ti no fue lo mismo para nadie.

Que las cosas no tienen la importancia que se les da a veces.

Que eras el amor de mi vida.

Que me hubiese gustado compartir mi vida entera contigo.

Que hubiésemos sido unos buenos padres.

Que hubiésemos sido unos buenos compañeros de vida.

Que lo sentía.

Que te amaba.

Apareces, y aunque el tiempo invertido se vuelve perdido, todo deja de importar. Me aportas fuerza, energía, determinación, concentración, ilusión, sonrisas, fe y confianza, transparencia, tranquilidad, aplomo, alegría, constancia. Clarificas mis ideas, mis sentimientos, las palabras se suceden sin fin, y recuerdo cosas, y grandes sensaciones me invaden, y una atmósfera especial lo rodea todo y lo hace fantástico.

Pero tengo que cuidarte… Porque eres frágil… Tanto, que el vuelo de un mosquito puede matarte… Y creas adicción… Nunca sé si es la última vez que voy a poseerte… Jamás sé si vas a volver… Temo perderte… No quiero abusar de ti… Y de repente te cansas, te saturas, te agobias, y desapareces sin avisarme.

Y otra vez me siento a esperarte…

Me acaba de dar la risa sola pensando en algo que dije la madrugada del domingo…

Sí, qué le voy a hacer… Hoy tengo el día espesito… No me apetece nada trabajar… Los tres borradores de demanda siguen a medio hacer… Me apetece escribir, sí, pero no sobre reclamaciones de cantidad consecuencia de incumplimientos contractuales… Ni sobre ejecuciones de sentencia que al imbécil de turno no le ha apetecido cumplir, para variar, claro…

En fin, que me acabo de reír sola, como decía, pensando en algo que dije el sábado por la noche, con una cara tremendamente seria (puedo imaginarla) y con una aplastante sensación de “lo estás haciendo otra vez”.

¿Qué dije? “Ya soy mayorcita, así que, si no te importa, lo que me conviene lo decido yo. Jamás voy a permitirte que decidas por mí”.

¿Por qué me acabo de reír? Fácil: siempre que he dicho eso y a continuación he tomado una decisión… Me he equivocadoooooooo!!!! Si bien es cierto que la primera decisión tomada después de pronunciar esas palabras fue pedirme otra copa, no es menos cierto que mi cuerpo (compuesto por cabeza y corazón) decidió algo más.

Así que, señores, les avanzo que la madrugada del domingo 13 de noviembre decidí, en resumidas cuentas, volver a equivocarme.

Sí, esta vez seré yo misma la que me diga: “Ya te lo advertí, Sabela, ya te lo advertí…”.

Claves del amor¿? (I).-

Publicado: noviembre 14, 2011 en Amor se escribe sin hache.-

Conocer gente siempre mola pero mola especialmente cuando esa gente es extraña, cuando tiene pensamientos poco frecuentes, cuando es gente incansable que busca, busca y busca, cuando es gente que no debería morir nunca…

Es lunes, el cielo está blanco y no llueve. Pero hace frío.

El sábado conocí a dos personas. La verdad es que ya las conocía pero se comportaron como completos desconocidos.

Por eso ahora digo que conocer gente siempre mola pero mola mucho más cuando conoces a quien ya conocías de nuevo y consigue sorprenderte.

¿Será ésa una de las claves del amor? ¿Conocer todos los días a esa misma persona y que cada uno de esos días consiga sorprenderte…?

Seguiré investigando e informando…

Odio estas sensaciones… Dios. Las odio con todas mis fuerzas.

Vienen e invaden mi cuerpo… Y entonces mi mente se bloquea porque sabe que esas sensaciones van a traer recuerdos que preferirías no tener.

Es horrible. Tu mente se bloquea y se desbloquea. Y entonces, ahí estás: metida en la mierda.

Y recuerdas la mayor de las estupideces: cuando eran las 9 de la noche de un domingo cualquiera, tenías que ir a lavarte el pelo y le pedias unos minutos más de mimos en aquel sofá de piel blanca mientras veíais otro capítulo de Friends…

Y algo se revuelve en tus entrañas. Y cae la primera lágrima y detrás de ellas todas las demás que estaban ahí desde… Yo qué sé desde cuándo.

Esto tiene que acabar.

Ha pasado demasiado tiempo ya.

No puede seguir doliendo.

¿Por qué cuando quieres, quieres tanto?

¿Subidón?

Publicado: julio 21, 2011 en Amor se escribe sin hache.-

Nunca sabes lo que va a pasar… Da igual que seas Leo, y que te rayes mil, y que pienses en todas las posibilidades, que reflexiones para llegar a conclusiones, que enumeres pros y contras, que decidas… Porque al final, la vida hace lo que le da la gana.

Unas veces me enfada esta capacidad de decisión que tiene mi vida sobre mí; otras, sin embargo, me sorprende y alegra.

Y mira que la alegría y la sorpresa están provocando que me vaya por mi tercera botella de agua en lo que llevamos de mañana y que tenga un ligero dolor de cabeza, pero…

Ayer me sentí bien.

Me teletransporté a tiempos pasados viviendo el presente y volví a sentir esa paz, esa tranquilidad que es tan necesaria y a veces tan escasa, en este mundo que gira tan tan rápido.

En fin, que ayer fue una buena noche. Y que hoy tengo un subidón majo, que dure lo que dure, se agradece, la verdad.